Motivaciones en la Práctica del Tai Chi

LAS MOTIVACIONES EN LA PRÁCTICA DEL TAI CHI

Cuando llevas unos años impartiendo clases vas percibiendo cómo las motivaciones de las personas que se acercan a la práctica del Tai Chi pueden ser muy variadas.

Las circunstancias personales suelen ser muy determinantes. Muchas personas saben que tiene que hacer algo por mejorar su forma física, además de prestar cierta atención al aspecto mental. El deterioro físico es palpable a ciertas edades cuando no se ha prestado la suficiente importancia al cuerpo que sólo es utilizado como un instrumento que nos traslada de un lado a otro. La dejadez invade nuestras vidas sobre todo cuando ya tenemos una cierta estabilidad económica desembocando en una vida sedentaria. En casos extremos puede reducirse a una inquietante dinámica de desplazamiento del trabajo a casa (con medios mecánicos y atascos incluidos).

El trabajo, el llevar a nuestros hijos a las actividades extraescolares, el tumbarse en el sofá después de cenar y quedarnos dormidos viendo la TV, el utilizar las cortas vacaciones para hacer viajes relámpagos que nos dejan exhaustos,… Todo ello hace que nuestra vida entre en una dinámica de monotonía que cada vez nos vacía más y más, y nos hace perder el equilibrio interior, que nunca deberíamos dejar de cultivar.

Quizá alguna que otra vez incluso sobrepasemos nuestras propias limitaciones haciendo un sobre esfuerzo al que no estamos acostumbrados (p.e. un partido de squash, sin ningún tipo de preparación física previa). Los efectos posteriores nos hacen caer en la cuenta de que la situación ha cambiado, que los años pasan y que nuestra forma física está bajo mínimos.

Pero una de las razones para no ocuparse de uno mismo es la falta de tiempo. En el tipo de sociedad en la que vivimos el ritmo de vida que se nos impone nos impide tener momentos para nosotros mismos. El día sólo tiene 24 horas y nuestras prioridades no nos dejan tiempo para hacer aquello que intuimos que necesitamos.

A veces nuestro cuerpo o nuestra mente nos pueden lanzar una llamada de atención que nos hace replantearnos nuestras prioridades. Es el momento de buscar alguna actividad que siendo gratificante nos permita enfocar mejor nuestra energía y conocernos mejor a nosotros mismos. El hombre occidental vive sobre todo hacia fuera, hacia el mundo exterior, lo material, lo tangible. Por ello dejamos de lado lo interno, nuestro ser interior. Hasta que la situación puede llegar a ser insostenible y tenemos que pararnos a analizar lo que nos está sucediendo.

Como existe una clara correspondencia entre cuerpo y mente (“mens sana in corpore sano” decían ya los romanos) percibimos que los avisos ya son concluyentes: ya ha llegado el momento de dedicarnos tiempo a nosotros mismos.

Es entonces cuando comenzamos una búsqueda y encontramos un centro donde se enseña Tai Chi. Lo probamos, nos agrada y comenzamos su práctica.

Cuando comienzo las clases con un nuevo grupo suelo pasarles una breve encuesta donde entre otras cosas les pregunto si tienen o han tenido alguna dolencia o lesión de importancia.También indago sobre sus expectativas ante la práctica del Tai Chi. Las respuestas pueden ser muy variadas, pero se suele coincidir bastante en ciertos aspectos: suele haber algún amigo o conocido que les ha hablado favorablemente de esta actividad o hay una cierta curiosidad por descubrir directamente algo de lo que cada vez se oye hablar más.

Unos lo hacen por encontrar un ambiente agradable entre personas sanas y con inquietudes, por lo que conlleva de ampliación de nuestras relaciones sociales.
Otros buscan una manera de hacer algún tipo de gimnasia que no sea demasiado agresiva y que les permita disfrutar sin quedar exhaustos y agotados.

Algunas personas han caído en la rutina de las pastillas para controlar su ansiedad, su insomnio, etc. Hasta que dicen “¡basta! Voy a intentar otro camino”.

Otros descubren por algún amigo que existe algo llamado Tai Chi que se practica lentamente y que equilibra cuerpo, mente y espíritu.
Hay algunos que han visto imágenes por TV o en alguna película y han pensado “no parece demasiado difícil, yo puedo hacerlo”.

Puede ser que se busque directamente una forma de equilibrar la mente y el cuerpo. Se puede tener una trayectoria de acercamiento progresivo donde se ha investigado, sobre todo leyendo y quizás practicando diversas disciplinas.

Pocos lo hacen buscando la vertiente marcial. Los que ya llevamos unos años practicando sabemos que aquel que no conoce mínimamente las aplicaciones de los movimientos que realizamos no hace otra cosa que mover los brazos en el aire con mayor o menor soltura. Para entender el movimiento es necesario conocer su utilización práctica o marcial.

Dentro de una misma clase -como vemos- podemos encontrar muchos intereses que pese a ser tan dispares confluyen en una búsqueda para volver a centrar la atención sobre nosotros mismos, hay que redescubrir el cuerpo, volver a habitarlo. Se ha comprendido la necesidad de dedicarnos tiempo a diario para conseguir ese equilibrio que tanto anhelamos.

Fernando Llorente

Fernando Llorente

EL COMIENZO

El profesor Fernando Llorente es uno de los representantes del maestro Fu Sheng Yuan en Cataluña. Es uno de los primeros que confió en el maestro Luis Pedreros y apoyó su labor de difusión del Yang Tai Chi tradicional en España.
Entrevista realizada en 2001

FernandoLLorente-01
-¿Cómo llegaste al mundo de las Artes Marciales?
Fue algo que ya estaba anunciado. Mi interés se había despertado por varios lados al comienzo de los años ochenta. Tenía amigos que practicaban Judo y Karate y me comentaban lo contentos que estaban con el aprendizaje de un Arte Marcial. Había habido alguna que otra serie de TV de cierto éxito. También tenía inquietud por saber más de las tradiciones orientales. Pregunté por alguno de los gimnasios de Burgos pero no había nada de Kung Fu en aquella época.
Fue entonces cuando tuve que elegir mi formación universitaria y eso determinó muchas otras cosas. Tenía bastante claro que quería estudiar Filosofía y mis posibilidades eran desplazarme para ello a Madrid o a Salamanca. Uno de mis amigos me pasó una revista con un artículo sobre el Kung Fu en Salamanca. Me gustó el espíritu de lo que en él se decía y acabé por afincarme en la ciudad salmantina. Antes de empezar en la Universidad ya me había matriculado en el Gimnasio Kata y comenzaba mi entrenamiento en el Kung Fu.
Gaspar García había introducido en España el Choy Lee Fut. Compaginaba sus estudios de Medicina en la Universidad de Salamanca con la enseñanza del Kung Fu.
Recuerdo muy buenos momentos de esos primeros años donde todas las horas de entrenamiento te parecían pocas. Me acuerdo de un curso intensivo que hicimos en verano donde entrenábamos mañana y tarde casi hasta acabar exhaustos. Todos disfrutábamos y el ambiente era muy propicio. Conservo buenos amigos de esa época. Juan José Mendoza me ayudó con mis comienzos en el Tai Chi, cuando trabajábamos el sistema del maestro Wong Doc Fai.

fl1-¿Cómo y cuando empezaste a dar clases?
El tiempo fue pasando y cada vez me iba enganchando más. Gaspar me insistió para que comenzase a impartir clases y aprovechando mis viajes a Burgos comencé en el Gimnasio Estudiantes con la enseñanza los viernes por la tarde y los sábados por la mañana. Fueron tres años donde cada fin de semana llegaba en tren a eso de las 6 y a la media hora comenzaba las clases. Cuando aquello fue creciendo y hubo alumnos que fueron tomando responsabilidades pudieron entrenar también los miércoles por su cuenta. Cuando acabé la carrera de Filosofía tuve unos meses de intensa actividad. Volvía a vivir en Burgos y daba clases en dos gimnasio y en un colegio de lunes a sábado. Incluso los domingos nos reuníamos en el Parque de “Fuentes Blancas” para seguir entrenando.
Julio Alberto Alonso, Carlos Elena y José Carlos Rodríguez empezarona destacar por su interés y dedicación y pude confiarles la responsabilidad de continuar todas las actividades al tener que irme a Lanzarote a realizar el servicio militar.
Al volver fui invitado a dar clases en la Universidad de Burgos y estuve dos años enseñando a los grupos que se apuntaron a Choy Lee Fut, a Tai Chi y a Qi Gong.

fl2-¿Cómo llegaste a Cataluña?
Por medio de unos amigos comunes conocí en un viaje a una chica de Barcelona. Comenzamos un noviazgo pese a la distancia y funcionó. Hoy es mi mujer. Al casarme me trasladé a vivir a esta Comunidad.
Estuve primero en Tarragona (Móra d’Ebre) y durante tres años impartí mis enseñanzas en el Judo Club Móra dirigido por Luis Sánchez. También realicé varias actividades de promoción en los pueblos de la comarca. De estos años la semilla fue recogida por Josep Mª Llebería, quien hoy en día se dedica a continuar esa labor en aquella zona. Por cuestiones de trabajo me desplacé a Barcelona y comencé a dar clases en San Cugat. Fueron otros tres años de muchas alegrías. Hoy hay un gran grupo liderado por Montse Barquín.

-Por razones de trabajo te has movido por varios sitios, ¿verdad?
La Filosofía estaba sufriendo grandes cambios por la reforma educativa y la reducción del número de horas complicó la situación de mis destinos. Estuve un año en Bagà (Prepirineo) y de allí los tres últimos años he estado destinado en Les Borges Blanques (Lleida). La verdad es que en todos estos sitios volvía a caer en la tentación de dar clases y siempre había un grupo de practicantes dispuestos a aprender y a trabajar. Disfruto transmitiendo estas enseñanzas que tantos beneficios me han aportado y me siento gratificado viendo en los alumnos esos mismos resultados. Además enseñando es como más se aprende, siempre -claro está- que se tenga una preparación adecuada para ello.
Desde hace dos años imparto unas clases de fin de semana en el Casal d’Avis de Penitents de Barcelona. Es enormemente gratificante ver como se despierta su entusiasmo al compartir mes a mes la práctica del Tai Chi. El ambiente que se crea permite muy buenas vivencias. Están aprovechando muy bien la oportunidad que se les presentó una vez que el Ayuntamiento de Barcelona les amparó en su red de Casals.
Este curso 2001-2 he tenido también la oportunidad de impartir Créditos de Libre Elección de Tai Chi a través de la Universidad de Lleida. Volver a enseñar Tai Chi a universitarios es algo que echaba de menos.

fl3-¿Qué nivel has conseguido en el Kung Fu?
A través del Departamento Nacional de Kung Fu obtuve el título de Instructor Nacional y conseguí superar el 4º Dan en 1996. Mi objetivo no ha sido nunca los títulos.He seguido una trayectoria muy clara: aprender y estar dispuesto a revisar mis planteamiento una y otra vez. El ser flexible me ha permitido conocer a mucha gente realmente interesante en todos estos años. Estoy muy orgulloso de mis primeros alumnos de Burgos que ahora ya son cuartos danes también; han realizado muy buen trabajo y les considero personas íntegras.

-¿Ahora mismo enseñas Kung Fu?
Mis obligaciones familiares me hacen disponer de poco tiempo para otros menesteres. El Kung Fu lo tuve que dejar de enseñar al acabar mi periodo de San Cugat. Ahora mis dos hijos me piden que les enseñe y, sin prisas, voy introduciéndoles en las bases.
Hace ya dos años tuve que centrarme en el Tai Chi. Mi tiempo era limitado y no podía abarcar tantas disciplinas y con un alto nivel de exigencia y dedicación. Pretendo vivir de mi trabajo como profesor de Filosofía y dedicarme a transmitir las enseñanzas que estoy recibiendo de mis maestros Luis Pedreros y Fu Sheng Yuan.

-¿Qué nos cuentas de tu experiencia con el maestro Chan Yon Fa?
Chan Yon Fa llegó por primera vez a España en 1988 y fue algo espectacular ver de cerca como nos mostraba su habilidad y dominio del Kung Fu Choy Lee Fut. Estar junto a tan gran maestro y en un curso con unos 80 practicantes de toda España y Portugal entrenando al más alto nivel Choy Lee Fut y Qi Gong fue una experiencia definitiva. Varios años disfrutamos con sus enseñanzas.
En España un buen número de profesores de diversas regionales empezamos a organizarnos para rentabilizar al máximo nuestros años de entrenamiento. Poco a poco Chan Yon Fa fue percibiendo nuestra dedicación y formó el Wing Sing Tong, con una sede en España. Estuve implicado en este gran proyecto hasta que tuve que optar por dedicarme casi en exclusiva al Tai Chi.

-¿Has tenido algún momento de desánimo?
Varios. Algunas de las situaciones por las que he tenido que pasar no han sido nada fáciles. Pero uno se curte con los problemas. Una forma de saber si estás vivo es precisamente tener que salvar problemas. En realidad, yo me los tomo como nuevos retos que hay que superar día a día.
Recuerdo una situación especialmente. En 1995, cuando estaba en uno de los más críticos momentos apareció Luis Pedreros viniendo desde Australia para impartir en España cursos de Qi Gong con el beneplácito de Chan Yong Fa. Estuvimos hablando sobre nuestra situación en el Tai Chi y él se ofreció a ayudarnos. Él pretendía transmitir fielmente las enseñanzas que estaba recibiendo del maestro Fu Sheng Yuan en la línea Yang tradicional.
Su entrega y su amor por el Tai Chi me permitieron confiar en él y le manifesté mi apoyo sin reservas. Cada cierto tiempo regresaba a España y entrenábamos. Comencé a enseñar el sistema Yang Tradicional al igual que Jesús Bonet y José Gago y todo se fue clarificando hasta llegar a lo que ahora tenemos: La Asociación Yongnian de España y la asidua presencia de los maestros Luis Pedreros y Fu Sheng Yuan mostrándonos su apoyo, su entrega y su buen hacer.

Agosto del 2.000 fue una fecha clave para impulsar el proyecto de la Asociación. El clima de convivencia y el buen entendimiento al que llegamos (Jesús Bonet, José Gago, Nelson Barroso y yo tuvimos unas cuantas reuniones organizativas supervisadas por Luis Pedreros) permitió vislumbrar un futuro prometedor.

fl4-¿Que proyectos tienes para el futuro?
Seguiré trabajando para la fiel difusión de las enseñanzas del Yang Tai Chi. Tengo una gran responsabilidad ya que el número de practicantes sigue creciendo en Cataluña y en la medida de mis posibilidades tengo que ayudar a que todo discurra por los cauces adecuados. El buen trabajo realizado en los últimos años augura un porvenir de grandes posibilidades.

MÁS RECIENTE

La anterior entrevista fue realizada en el año 2001. Muchos acontecimientos han ocurrido en los últimos 9 años. Haré un breve comentario de algunas vicisitudes y de las expectativas que me han tenido ocupado este tiempo.

Desde el 2003 al 2009 he sido miembro de la Comisión de Wushu de la Federación Catalana de Judo y Disciplinas Asociadas. De gran impulso fue la presencia de Fermín Parra como Coordinador de las Disciplinas Asociadas. Empezó convocando una reunión en julio de 2002 donde por primera vez podíamos sentarnos a la misma mesa representantes de todas las Disciplinas para reorientar cada Departamento y empezar también a programar actividades comunes. La confianza que Fermín Parra depositó en mí para trabajar por el Departamento de Wushu se vió reforzada con la presencia de Ferran Tarragó, un trabajador nato con grandes ilusiones para el mundo del Wushu. Junto a Ferran desarrollé una política expansiva para intentar que el colectivo del Wushu en Cataluña se integrase en el mundo federativo. Muchas fueron las reuniones y las actividades que se llevaron a cabo: se volvió a organizar el Campeonato de Cataluña de Wushu, se convocaron anualmente Trobadas de Wushu y Encuentros infantiles, hubo cursos de formación en los ámbitos técnico y educativo, se realizaron exámenes de Cinturón Negro, …
En el año 2003 Fu Sheng Yuan impartió un curso en la sede del INEFC en Barcelona. Fue todo un éxito gracias a la implicación de muchos de los practicantes de Barcelona y San Cugat. En 2007 organizamos un curso para Instructores de la Yong Nian de España, en las instalaciones de “Flor de Maig”, donde contamos también con la presencia de Fu Qing Quan.
En el año 2009 mi buen amigo Mariano Uceda, de 5taichi8 (Madrid), tuvo la brillante idea de convocar el I Concurso de Artículos de Wushu, Tai Chi Chuan y Qi Gong. Me pidió colaboración para llevar a cabo esa iniciativa y acepté con mucha ilusión encargándome de formar el jurado: Pedro Martín, Luis Soldevila, Secundino Arrastraria y Juanjo Mendoza se implicaron de lleno en el proyecto. Los premios se entregaron en una cena de gala en un hotel de Madrid a finales de octubre.
Pero en lo que más expectativas tengo actualmente es en un proyecto, hasta ahora utópico: crear un espacio de unión para el colectivo del Tai Chi Chuan tradicional en España. Comenzamos en febrero del 2010 creando un grupo de trabajo de 15 personas. El grupo se consolidó con rapidez y continua eficazmente su tarea. Varios intentos con el mismo objetivo fracasaron en los últimos 20 años; aprendimos de los errores cometidos y sentamos las bases para no volver a caer en ellos.
También estoy participando en un movimiento de unión para el Wushu de Cataluña, agrupando a maestros de Artes internas y externas, que está dando ahora sus primeros pasos.
En cuanto a mi formación, sigo aprendiendo Yang Tai Chi Tradicional con el maestro Fu Sheng Yuan y si hijo Fu Qing Quan. Ambos transmiten fielmente las enseñanzas de Fu Zhong Wen y de Yang Chen Fu y día a día pongo mi empeño en continuar su labor dentro de la Yong Nian de España.
También he retomado mi formación en Qi Gong con Chen Yong Fa a través de Juanjo Mendoza y Jose Fernández.

Desde hace bastantes años he ido interesándome por las técnicas de relajación y en diferentes ocasiones he impartido talleres y cursos de varias disciplinas orientales y occidentales, tanto a alumnos de Secundaria y Bachillerato como a profesores de Infantil, Primaria y Secundaria.
Desde el 2009 ocupo la plaza de Filosofía del IES Joan Oró de Martorell (Barcelona). Ya he empezado a desarrollar varios proyectos en el mismo Instituto y en el ámbito de la comarca a través del Centro de Recursos de Profesores.
Si hay algo que aún me mantiene en el camino es que sé que siempre hay que estar dispuesto a aprender.

Barcelona, agosto de 2010.

Tercera Edad

TAI CHI CHUAN EN LA TERCERA EDAD: SALUD E INTEGRACIÓN

Artículo publicado en la revista TAI CHI CHUAN (autor Fernando Llorente)

 

FLL-mayores-02Durante los catorce años que llevo dando clases a grupos de mayores, he podido disfrutar de muy buenos momentos con mis alumnos. La experiencia ha resultado ser muy gratificante. Son personas agradecidas que suelen implicarse rápidamente en actividades participativas como jornadas de convivencia, maratones de Tai Chi o entrenamientos conjuntos. A lo largo de su vida la mayoría ha tenido pocas oportunidades para la práctica de actividades deportivas. Con la jubilación muchas veces llega el sedentarismo, algunos se encierran en sus casas y pasan más horas en la cama, aunque no duerman o delante de la televisión. Son pocos los que se dedican a dar largos paseos y se muestran más activos.

 

En los últimos años se está promocionando el deporte como medio de mejorar la calidad de vida de nuestros mayores, ya que realizar una actividad física de forma habitual trae consigo una clara mejora en el bienestar físico y emocional. Es necesario fomentar una actitud positiva ante la vida a través de la práctica de un tipo de ejercicio que les resulte satisfactorio, interesante y motivador, máxime cuando se empieza a percibir el deterioro de las cualidades físicas y se piensa en la muerte como algo cada vez más cercano.

 

CONOCER EL MUNDO DE NUESTROS MAYORES

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Si pretendemos dar clases de Tai Chi a la tercera edad deberíamos ponernos al día sobre cómo se desarrolla el proceso evolutivo en esta etapa de la vida y conocer los elementos que la conforman.

Algunas de las características que configuran la realidad actual de la vejez son el aumento de las expectativas de vida y la mejora de las condiciones sociales y sanitarias. La pirámide de población nos muestra que cada vez habrá más personas mayores de 65 años y que aumenta el número de personas que superan los 80. En el futuro será cada vez más evidente su mayor proporción respecto al conjunto de la población, algo de lo que son conscientes las instituciones.

Hay que proporcionar a este colectivo un entorno adecuado para su desarrollo social y afectivo, cuidando aspectos tales como la cultura, el deporte, la salud, etc.

En relación al deporte para la Tercera Edad, la práctica del Tai Chi Chuan goza de una situación privilegiada que aún será más ventajosa en los próximos años. El Taichi es un ejercicio no agresivo, adaptable a las características y necesidades de cada persona, que contribuye a la estimulación intelectual y social y tiene efectos beneficiosos para la salud a corto plazo, aunque se comience en edades muy tardías. La calidad de vida del sujeto y su motivación para mantenerse activo pueden permitir que el envejecimiento sea algo menos traumático.

La memoria reciente o capacidad para retener informaciones nuevas, es una de las funciones que más se reduce durante el envejecimiento. La pérdida de memoria es una de las quejas subjetivas más habituales en los ancianos. Se sienten preocupados ante su dificultad en evocar datos concretos y en recordar fragmentos aislados de su experiencia vital. Por eso es muy importante el amparo y el refuerzo constante en su aprendizaje del Tai Chi Chuan por parte del profesor, que en ningún caso debe resaltar negativamente este aspecto. Una de nuestras obligaciones como docentes es la de motivarles destacando sus logros y haciéndoles ver que su trayectoria general es satisfactoria, evitando así su estancamiento en detalles negativos.

Otro de los problemas que acentúan el aislamiento social de la persona mayor es la disminución del contacto con los demás después de la jubilación o bien tras la pérdida de la pareja o de las amistades de su misma edad. El anciano tiende a quedarse más tiempo en su casa, lo que reduce tanto su movilidad como su motivación para mantenerse ocupado y su capacidad de ilusionarse con la práctica de nuevas actividades. Con frecuencia pasa a sentirse desorientado, inútil, carente de perspectivas u objetivos y cae en mundos cerrados, rutinarios y en algunos casos, depresivos. La vejez y la soledad suelen ir de la mano. La soledad se vive como una experiencia negativa y dolorosa que suele ir acompañada de malhumor y ansiedad. De este modo se genera un círculo vicioso del que resulta cada vez más difícil salir.

Puesto que cada vez es mayor el número de personas ancianas que viven solas, las actividades en grupo pueden ser una solución a este problema. Entre los beneficios que proporcionan está el hecho de que no sólo se acude al centro de entrenamiento para realizar una actividad sino que también se va para relacionarse, hablar, comunicarse, hacer amistades, compartir objetivos, esfuerzos, desilusiones, alegrías, molestias, opiniones e identificarse con un grupo o con personas del barrio con las que se tienen vivencias parecidas o similares. El Tai Chi Chuan es una actividad que favorece un clima agradable y estimulante para los practicantes de esta edad. El sujeto puede ponerse metas realistas que le hagan recuperar la ilusión por vivir, comprometiéndose con uno mismo y con los demás.

 

NUESTRA INTERVENCIÓN COMO PROFESORES

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Algo que considero imprescindible es que el profesor conozca y utilice el nombre de cada uno de sus alumnos. Con una ficha de inscripción podemos averiguar algunos datos básicos de cada uno de ellos que nos permitirán situarnos mejor dentro del contexto de la clase. Se favorece así una enseñanza individualizada en la medida de lo posible.

Debemos ocuparnos de observar detenidamente a cada persona. Hay que investigar su formación corporal, la manera de moverse, sus posibles problemas de espalda, de articulaciones, etc. Es necesario conocer sus limitaciones para adaptar de la mejor manera posible el tipo de ejercicio y la forma de realizarlo.

 

Durante la clase debemos pedirles que escuchen a su cuerpo. Tenemos que mantenertos especialmente atentos para que no dejen de utilizar el sentido común, para que no se comparen con los demás, se emocionen demasiado o adopten posiciones que puedan resultar contraproducentes por imitar al profesor o a otros alumnos. Es importante que cada persona conozca su cuerpo, sus posibilidades de movimiento y su capacidad de realizar un ejercicio de forma correcta sin llegar al agotamiento físico y psíquico.

Es fundamental basar el trabajo diario en la correcta ejecución de las posiciones, sobre todo al principio, para que el cuerpo se acomode y se acostumbre a la postura. Más adelante se podrán ir trabajando algunas secuencias para enlazarlas después y adentrarnos en el aprendizaje de una forma, algo que supone un trabajo de años. Lo que debe guiarnos es, sobre todo, la sencillez. Unas simples rutinas de entrenamiento les proporcionan seguridad y les facilitan la posibilidad de repasar ciertos movimientos por iniciativa propia.

Debemos motivar a los alumnos para que practiquen las técnicas aprendidas. Antes de acabar la clase es bueno repasar una serie de ejercicios que fácilmente puedan recordar para que los puedan realizar por su cuenta. Hay que animarles a que practiquen a diario (con diez o quince minutos es suficiente para empezar). Si de algo se dispone en esta edad, es de tiempo. La clave es conseguir que esos diez minutos sean una prioridad para que no dejen de utilizarlos. Es recomendable que adquieran el hábito de practicar siempre a la misma hora para incorporarlo a la vida diaria.

De vez en cuando es muy provechoso enseñar la aplicación marcial para facilitar el recuerdo y la comprensión de las técnicas que se están aprendiendo. Podemos explicar lo que es un bloqueo, lo que es un golpe con la pierna o con el puño. También podemos ir introduciéndoles en la historia y en el sentido del Tai Chi Chuan. Al ir avanzando en su entrenamiento, es posible introducir más explicaciones y fomentar su creatividad. El trabajo de Tui Shou es un instrumento muy eficaz en etapas más avanzadas para interiorizar las técnicas y ver cómo funcionan con un compañero.

Un momento clave es el final de la clase. No debemos irnos apresuradamente ni escaparnos. Es el momento que algunos aprovechan para plantear pequeñas sugerencias o dudas. Hay que tener paciencia y dedicar unos minutos a escucharles, a desarrollar la capacidad de ponernos en el lugar de los demás para sentir como ellos sienten, comprender mejor sus circunstancias y conocerlos un poco más.

Nunca es tarde para empezar a ocuparse de uno mismo. Encontrar ese tiempo para hacerlo debería ser más fácil para los integrantes del colectivo de la tercera edad y nosotros podemos ayudarles a recuperar la vitalidad y a sentir de nuevo la ilusión de progresar con una actividad sana y estimulante como es el Tai Chi Chuan.

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Fotos: Archivo del autor y Teresa Rodríguez.

 

Artículo publicado en la revista Tai Chi Chuan (Artes y estilos internos).
www.taichichuan.com.es

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Fernando Llorente es profesor de Tai Chi Chuan, Qi Gong y Choy Lee Fut en Barcelona. También es profesor de Filosofía en centros de Enseñanza Secundaria. llorentefernando@yahoo.es